Friday, 29 September 2017

Reseña: IMPERIO DE TORMENTAS (Empire of Storms) de Sarah J. Maas




SINOPSIS:


El camino hacia el trono solo ha comenzado para Aelin Galathynius. Lealtades se han forjado y otras se han roto, amigos que se han perdido y otros que se han ganado, y aquellos con el don de la magia se encuentran en conflicto con aquellos que no lo poseen.


Con los reinos de Erilea fracturándose a su alrededor, los enemigos deben volverse en aliados si Aelin desea proteger a aquellos a los que ama de las garras de las fuerzas oscuras que desean apoderarse de su mundo. Mientras la guerra se cierne sobre el horizonte, su única oportunidad de salvación descansa en una búsqueda desesperada que podría marcar el final de todo lo que Aelin ama.




RESEÑA:


Parece que pasen eternidades entre cada libro de esta saga que leo. En 2015 empecé con Throne of Glass (Trono de Cristal), continué con Crown ofMidnight (Corona de Medianoche) y acabé poniéndome al día con Heir of Fire(Heredera de Fuego). El año pasado completé Queen of Shadows (Reina de Sombras) y este, al fin, leo Empire of Storms (Imperio de Tormentas).

¿Qué decir de esta novela? Bien, en esta quinta entrega de la saga de Sarah J Maas, se desata una locura de alianzas y enemistades entre territorios del continente creado por la autora. Vemos la historia desde diferentes puntos de vista, cada uno con su trama principal. Por un lado, tenemos a Aelin Galanthynius con Rowan, Dorian, Aedion y Lysandra. Por otro, Manon y sus Trece (aunque de esto hablaremos más adelante). Por último, tenemos a Lorcan y Elide.

La trama que más he disfrutado ha sido, claramente, la principal. Aelin me parece una protagonista de lo más, muy pícara y cortante, clara y concisa en todo momento. Es una chica segura de sí misma y de su poder, el fuego que arrasa con todo lo que ella pueda desear (y más). Además, es tan madura como la situación exija, y por ello me han molestado los votos de desconfianza que se destapan a lo largo de la historia. Nos encontramos en un momento crítico del retorno de la reina perdida de Terrasen: llegar al trono no es tan sencillo como parece. Sin ejércitos ni alianzas, ella no es más que una niña de menos de veinte años con un poco de poder en sus manos. Así pues, en esta novela la vemos convertirse en una estratega completa. Alianzas por ahí, alianzas por allá, deudas por saldar, favores a devolver... no hay cielo ni tierra que Aelin no remueva para poder poner a salvo  su gente, para arrebatar el poder que Erawan tanto quiere en sus manos. Erawan, que lo que quiere hacer con ese poder, esas tres Wyrdkeys, no tiene nada que ver con la bondad de Aelin, nada pero nada que ver con la intención de hacer el mundo un lugar mejor.

Como decía, en esta aventura de conseguir la alianza más fuerte en el menor tiempo posible para salvar a todo un continente, Aelin se convierte en quien siempre he querido ver: una reina joven con una responsabilidad en sus manos y un poder para poder cuidarla y respetarla. A lo largo de la novela, en muchas ocasiones no le ofrecemos ni el beneficio de la duda, la llegamos a considerar insuficiente, inmadura e irresponsable. Eso sí, nos tenemos que tragar todas esas palabras con hechos que, sin desvelar nada, más adelante simplemente nos obligan a cerrar las bocazas que tenemos.

Además, su relación con Rowan se convierte en algo bonito y digno de admirar. Mirad, no os voy a mentir. Siempre he hecho público mi amor por Celorian (Dorian y Celaena) y siempre, siempre voy a querer que haya algo entre ellos (algo que, claramente, Sarah J. Maas parece obviar que podria existir... ¡con lo bonito que sería!), pero en esta entrega, Rowan me ha robado un pedacito de corazón y me ha dejado un poco embobada con él y su estúpida manera de amar a Aelin irrevocablemente. Así que sí, me ha parecido una relación de lo más tierna y épica. (Pero, DE VERDAD, SARAH, CELORIAN SERÍA IMPRESIONANTE EN ESTA SAGA.)


Hablemos algo sobre Rowan. El guerrero que roba el corazón de Aelin y consigue llegar a ella de manera intensa, distinta, profunda... Me gusta lo dispuesto que está a luchar por su reina, con todo lo que ello conlleva, toda la sangre, toda la incertidumbre, todo. Es un personaje extremadamente leal, y, no vamos a mentir, es muy atractivo.

Respecto a Dorian, tengo alguna cosilla a comentar. No creo que jamás vuelva a disfrutarlo como lo hice en los dos primeros tomos de esta saga. En el tercero se ve algo enterrado por tramas ajenas, y su trama personal me dio bastante igual (de hecho, me echaba totalmente para atrás por motivos obvios: Celorian). En el cuarto, su cuerpo está invadido por un demonio, así que no hay demasiado Dorian del que hablar. Pero en este quinto volvemos a recuperar a Dorian, el nuevo Rey de Adarlan. Eso sí, no es para nada como antes era. Sigue siendo algo pícaro y arriesgado, apostando por lo inhumano, lo exótico, y, por supuesto, sigue pensando y amando a su mejor amigo y capitán de la guardia Chaol Westfall. Este último detalle juro que me provoca escalofríos, una amistad tan pura y real no es para menos. Lo que tal vez no me ha convencido tanto sobre su rol en la historia es lo sumiso que se presenta. Entiendo que la guerra sea de Aelin, pero vamos, que él también es rey y podría arriesgar un poco más. Digamos que la trama de Dorian se resume a introducir un vínculo nuevo con Manon... del que no estoy segura. Al igual que Aelin con Rowan, creo que lo que hay entre Manon y Dorian es exótico y sensual, entretenido. No voy a poner demasiadas pegas, además de que creo que puede aportar bastante a la historia (y, de hecho, lo hace).


Manon, Manon... la bruja que odié en Heredera de Fuego, el motivo por el cual no disfrutara para nada de sus partes de historia. No entendía el sentido de trece brujas con bichos raros luchando entre ellas y para otros... hasta ahora. En el cuarto libro empecé a coger algo de cariño hacia la bruja inhumana, pero en esta última entrega realmente me ha invadido algo así como compasión por ella. Se me ha hecho muy interesante, un hueso duro de roer, atractiva y muy pícara, jugando con Dorian al ratón y al gato. Creo que tiene una evolución alucinante, y que ahora más que nunca va a tener un papel de importancia suficiente dentro de la trama. Sí, no voy a negar que aplaudí como una loca allá hacia el final, cuando su lado más humano sale para hacer justicia y vengarse de todo lo que le ha ocurrido. SPOILER (pasar el cursor por encima para leer): De verdad, no puedo ser la única que aplaudió cuando se va con sus Trece a por más brujas para juntar a todo un ejército que luche en la guerra de Aelin. Con Aelin. Estoy fangirleando muchísimo, socorro. FIN DEL SPOILER.

¿Podemos hablar de lo tierno y esencial que es Aedion en esta historia? Desde un primer momento me encariñé del personaje, pero es que en esta entrega me he enamorado, loca y perdidamente, de él. De su lealtad a Aelin, de su atracción hacia Lysandra, de su capacidad de trabajar en equipo para salvar lo que le pertenece. Adoro a ese hombre y quiero uno para mí. Aunque claro, también entra en juego Lysandra, la inhumana que puede cambiar de forma cuando se le antoja... la que consigue enamorar a un guerrero como Aedion. Me encanta su personaje, su fuerza y su espíritu estratega, su amistad tan fiel y leal con Aelin... las promesas que conserva y la ayuda que ofrece en todo momento es impresionante. De hecho, su figura al final del libro es de infarto, tal cual. En cuanto a su relación con Aedion... me ha encantado el toque sensual y atractivo que existe entre ellos, esas interacciones cuidadosas y reservadas que, tan simples como el roce de una mano en la espalda, me han llegado tantísimo. SPOILER (pasar el cursor por encima para leer): CUANDO AEDION LE DICE QUE SE VA A CASAR CON ELLA, MUERO, DIOS MÍO, MUERO DE AMOR. FIN DEL SPOILER.

Por último, dejadme comentar la trama que persigue a Lorcan y a Elide, quienes, por motivos diferentes e intereses cruzados, comparten viaje en busca de Aelin. Al principio, Lorcan se presenta como alguien absurdamente arrogante, interesado a más no poder, y Elide es una chica herida e insegura, pero lista y fuerte. Más adelante, conocemos un Lorcan que, para qué mentir, me ha podido enamorar un poquito. Un poquito bastante, para ser justos. Tiene una evolución muy buena, vemos cómo deja de lado su ego para cuidar de Elide... todo muy tierno. Dios, en una de sus escenas se me escaparon las lágrimas.

No puedo decir demasiado sobre el final, pero dejo caer que me encanta cómo, en tan solo unas páginas, se puede poner de patas arriba todo lo que se ha construido en el resto de novela. Es alucinante cómo quedan atados todos los cabos, cómo te entran ganas de aplaudir y llorar. Madre mía, el próximo libro promete demasiado... esperemos que no defraude.

En resumen, Imperio de Tormentas es una continuación como todas deberán ser, completa y entretenida, enervadora cuando toca y desternillante en otros momentos puntuales. Cargada de personajes fuertes, bien construidos y colocados en las páginas, esta novela no va a dejar de sorprender.

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